El líquido de las rodillas

Dra. Yessica Zamudio Cuevas
Dra. Karina Martínez Flores
Dr. Javier Fernández Torres

Cristales en el líquido sinovial. Algunos líquidos sinoviales pueden contener estructuras cristalinas de urato monosódico. Estos se forman principalmente por concentraciones elevadas del ácido úrico en la sangre.

En los últimos años, han surgido una serie de nociones erróneas acerca de la extracción del líquido de las rodillas, es decir, el líquido articular o sinovial.

El valor del líquido sinovial se encuentra en sus características, pues es rico en proteínas y en otros componentes que le confieren propiedades viscoelásticas, lubricantes y nutritivas a la articulación, lo que evita la fricción y el desgaste de los cartílagos; y mantiene las articulaciones saludables.

Normalmente, se cree que el líquido sinovial solamente se encuentra en las rodillas, pero en realidad se localiza en todas las articulaciones sinoviales (hombros, codos, cadera, tobillos, muñecas y dedos), es decir, todas aquéllas con un ligamento y una membrana sinovial, de donde adquiere su nombre. La membrana sinovial es un tejido que rodea a la articulación, formando una cápsula donde está el cartílago y el hueso articular. En ésta se produce el líquido, a través de unas células llamadas sinoviocitos.

Por otra parte, el procedimiento para su extracción, la artrocentesis, solamente debe realizarse en caso de sospecha de procesos inflamatorios, para la búsqueda del agente causal de dicha inflamación o dolor articular, y para liberar presión en la articulación, lo cual contribuye a aliviar el dolor y a recuperar la movilidad.

Una vez hecha la punción para la extracción del líquido sinovial, la muestra se analiza mediante un estudio macroscópico que permite conocer el estado inflamatorio del líquido, ya que aspectos como el volumen obtenido, color, turbidez y viscosidad pueden presentar irregularidades cuando hay inflamación en la articulación.

Otros análisis clínicos que se pueden realizar al líquido sinovial son estudios microscópicos, la búsqueda de cristales y las pruebas microbiológicas. El primer estudio se enfoca en conocer el número de glóbulos blancos presentes en la muestra, el cual se relaciona directamente con un estado inflamatorio, leve, moderado o fuerte. El análisis de cristales se centra en localizar estructuras cristalinas, específicas de ciertas patologías como la gota. Cuando hay sospecha de alguna infección, se realizan pruebas microbiológicas, éstas incluyen la utilización de tinciones que ayudan a determinar los tipos de bacterias presentes, así como el aislamiento y la identificación del agente causal de la infección.

Estos tres estudios —análisis macroscópico, microscópico y búsqueda de cristales— son la base para el diagnóstico y seguimiento médico de los pacientes porque son métodos rápidos (entre 20-30 minutos), no costosos y aportan información clínica valiosa. El examen microbiológico es una prueba más lenta, ya que depende del tiempo en que el microorganismo tarde en crecer, generalmente entre 3 a 5 días y es una prueba más costosa. Existen otros estudios, no tan comunes, que se pueden solicitar, como el citoquímico, en el cual se mide la glucosa, lípidos, proteínas, ácido úrico, entre otros, sin embargo, es poco utilizado debido a que estos parámetros se evalúan normalmente en la sangre.

Una de las preocupaciones que muchas personas experimentan con la extracción del líquido sinovial, por motivos médicos, es la posibilidad de quedarse sin él. Sin embargo, el líquido sinovial se produce constantemente; las células de la articulación, específicamente las de la membrana sinovial, generan nuevo líquido, a menos que por alguna enfermedad no se esté produciendo adecuadamente, como es en el caso de la osteoartritis.

Por otro lado, el uso de este líquido para la investigación ha causado también gran controversia en México. Se debe resaltar que el líquido empleado con estos fines proviene de pacientes a quienes les fue practicada una artrocentesis y aceptaron donar el sobrante de su muestra para investigación, a través de la firma de un consentimiento informado y siguiendo los protocolos aprobados por el comité de investigación de la institución interesada. Asimismo, puede usarse para la investigación el líquido sinovial de especies distintas, como caballos o borregos (al tratarse de especies grandes).

Estas investigaciones sirven para encontrar genes o proteínas que pudieran estar asociados a alguna enfermedad o como marcadores de daño en la articulación, a nivel de cartílagos, ligamentos, entre otros. Otra investigación es el aislamiento y cultivo de células madre de líquido sinovial para reparación de pequeñas lesiones de la articulación del propio paciente, sin embargo, aún son técnicas muy especializadas y costosas en la práctica clínica.

Actualmente, es imposible realizar un «trasplante de líquido sinovial», debido a que no existe ningún procedimiento aprobado para tal fin. En realidad, una persona sana produce volúmenes muy pequeños de líquido sinovial (entre 0.1 y 3.5 ml, aproximadamente) y, en procesos inflamatorios, podrían generarse hasta 250 ml, pero son líquidos con un proceso patológico que no ayudarían para aliviar el dolor o prevenir la degeneración articular en otro paciente.

Existen sustitutos de líquido sinovial de origen animal, como el ácido hialurónico, que ayudan a lubricar el cartílago y disminuir la fricción articular en personas con osteoartritis. Sin embargo, estos sustitutos sólo realizan temporalmente la función del líquido sinovial y deben ser aplicados por personal especializado. Además, son terapias generalmente muy costosas y requieren de varias repeticiones.

Ante dudas o preguntas sobre estos procedimientos y estudios experimentales, la recomendación siempre es acercarse a las y los médicos, las y los investigadores o a fuentes confiables de información para evitar la propagación de mitos y recuperar la reputación de lo valioso que es este líquido para las rodillas, además de aprender a cuidar nuestras articulaciones y optar por estilos de vida que favorezcan la salud de las mismas. Por esta razón, los autores Yessica Zamudio Cuevas, Karina Martínez Flores y Javier Fernández Torres están realizando investigaciones básicas sobre el líquido sinovial para dar a conocer la importancia de sus propiedades biológicas y químicas, así como para un manejo seguro y confiable en apoyo al diagnóstico de diversas artropatías.

Referencia

Zamudio Cuevas, Y., Martínez Nava, G. A., Martínez Flores, K., Ventura Ríos, L., Vázquez Mellado, J., Rodríguez Henríquez, P., Pineda C., Franco Cendejas, R., Lozada Pérez, C. A. y Fernández Torres, J. (2021). Synovial fluid analysis for the enhanced clinical diagnosis of crystal arthropathies in a tertiary care institution. Clin Rheumatol, 40(8), 3239-3246. doi: 10.1007/s10067-021-05610-0.